La Fundación BBVA Banco Continental y el Museo Larco, con el auspicio de AFP Horizonte - Grupo BBVA, han iniciado un innovador proyecto en la ciudad de Cusco, principal destino turístico del Perú y capital arqueológica de América del Sur. A través de esta asociación se ha creado el Museo de Arte Precolombino -MAP-, que tiene como sede la Casa Jerónimo de Cabrera, propiedad de BBVA Banco Continental.
Las salas de exhibición reúnen más de 400 piezas seleccionadas de entre las aproximadamente 45.000 pertenecientes a la colección del Museo Arqueológico Rafael Larco de Lima, las mismas que han sido rigurosamente elegidas por los conservadores del museo Dra. Cecilia Bákula, Historiadora de Arte y Fernando de Szyszlo, reconocido pintor. Como afirma la doctora Bákula "la filosofía de este esfuerzo se sustenta en el deseo de ofrecer al público una síntesis de las riquezas materiales de los pueblos antiguos y rescatar la memoria de los hombres anónimos que fueron capaces de crear objetos cuya calidad y sustento estético pueden causar nuestra natural admiración". No en vano, muchos de los grandes artistas de comienzos del siglo XX como Braque, Picasso, Miró, Kandinsky o Matisse sintieron una gran fascinación por la manera de ver el mundo que tenían los artistas primitivos.
En la muestra permanente, estructurada en diez salas en los dos pisos del edificio, los visitantes se encuentran con platos de cerámica con finos diseños, vasos ceremoniales, huacos-retratos, pectorales y pendientes metálicos, e incluso armas, demostrando que los antiguos peruanos eran capaces de extraer belleza de lo más cotidiano. En el primer piso los objetos se disponen en cinco salas: Época formativa, Esculturas en madera, Joyas en concha y hueso, Joyas de plata, y Joyas de oro. En esta última estancia se pueden contemplar orejeras, máscaras, narigueras, coronas, collares, brazaletes y pectorales, elaborados a partir de láminas de oro con diseños propios de cada sociedad, con unas sorprendentes aleaciones que siguen sorprendiendo a los modernos investigadores, elaboradas con el metal que simbolizaba la divinidad.
En la segunda planta los visitantes pueden contemplar otras cinco salas, dedicadas a grandes culturas precolombinas. La sala Nasca ( 1 d.C-800 d.C), representa el surgimiento y consolidación de la pintura. La decoración polícroma en los estilizados vasos, así como la abundancia de diseño plasman la cosmovisión de esta cultura. En la sala Moche ( Auge, 1 d.C-800 d.C) se puede comprobar la pericia como ceramistas y escultores de los precolombinos, así como un delicado trabajo pictórico visible en una pareja de cormoranes con más de 1600 años de antigüedad. De la sala Inca (1.300 d.C-1532 d.C) sobresalen esos peculiares aríbalos o cántaros, con elementos decorativos bellamente logrados, que transmiten sutileza en la simbología expresada, e incluso ese minimalismo visible en una copa de pedestal de rasgos muy estilizados. Por último, dos salas que recogen lo mejor de la cultura Huarí y Chimú-Chancay.
Con un moderno concepto museístico se van a realizar numerosas actividades paralelas: exhibiciones temporales, conciertos y conferencias en el auditorio, así como una serie de servicios, entre los que cabría destacar una librería, un restaurante y una tienda con numerosos objetos que, sin duda, atraerán la atención de los visitantes.
Esta concepción de museo rescata el valor artístico de piezas precolombinas que tienen una antigüedad de 3500 años, y permiten ir más allá de las proezas de ingeniería del imperio incaico y dan a conocer una decena de culturas anteriores poco difundidas internacionalmente.
La Casa Cabrera, cuya construcción se remonta al siglo XVI, fue acondicionada en sus 2.000 m2 para recibir esta singular colección que por vez primera se exhibirá, convirtiéndose en uno de los principales focos de atracción turística de la zona. El museo abrirá sus puertas en el mes de junio del año en curso.
Sin duda, la alianza entre la Fundación BBVA Banco Continental y el Museo Larco es un modelo a seguir por el sector privado, que va a permitir el desarrollo de proyectos de gran envergadura y un ejercicio importante de responsabilidad social empresarial. |